sábado, 6 de junio de 2009
Lágrimas y más lágrimas, que no solucionan nada. Para el llanto. Me quedo en blanco. Vuelvo a llorar. Esperando el momento en el que ya no tenga fuerzas ni para llorar, ni para compadecerme. Esperando ese desahogo perfecto que no existe. No es cuestión de desahogarse, ni de llorar compulsivamente, ni de sacarlo todo. Hay demasiado por sacar.
Pobre de mí
Por qué me has hecho esto?
No merezco nada de lo que tengo, con todos los sacrificios que han hecho por mi.
No merezco que me quieran.
No entienden cuanto sufro, porque no han sufrido tanto como yo.
En pocas palabras, egoísmo, victimismo, egocentrismo, debilidad, inseguridad.
A ratos intento quererme. Pero no se cómo hacerlo, si en momentos como este, me odio.
No me arrepiento de mi vida. No la cambiaria. Nunca he sentido la necesidad de arrepentirme de nada. Intento estar orgullosa de mi "locura" y verla como algo positivo. Pero a veces es tan amarga. Subo tantos escalones para volver a retroceder, sólo para volver a mirar desde abajo y decir "pobre de mi, cuanto esfuerzo me ha costado llegar hasta arriba. Me merezco volver a sufrir".
De qué sirve avanzar si continuamente empiezo a retroceder?
0 Comments:
Subscribe to:
Enviar comentarios (Atom)

